15184_758633804185790_5484558937507523330_n (1)

El panorama ingrato e impactante de la primera revolución industrial en Estados Unidos, hizo surgir nuevas iniciativas,  con el objetivo de modificar o reformar este panorama. De esta crítica de la ciudad industrial incontrolada, nace el pensamiento y la voluntad de intervenir en la ciudad para mejorarla y reformarla.

En el “post” del ejemplo de Boston, ya hablé sobre H. David Thoureau y Emerson. Ambos, recogen de manera distinta las preocupaciones y el legado de T. Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos entre 1801 y 1809 cuya simpatía por los agricultores independientes le llevó a idealizarlos como ejemplo de virtudes, desconfiando a su vez de las ciudades. También, asumen una nueva actitud hacia el espacio urbano que apunta hacia un compromiso concreto de reformarlo. Enlazando sus acciones, a esos periódicos retornos que en la historia del urbanismo se producen respecto de las “utopías urbanas”, que con distintas variantes y modelos se ha dejado sentir a lo largo del pensamiento urbanístico de los siglos XVIII, XIX y parte inicial del XX, así como con los grupos denominados “horticulturalistas” e “higienista”  que obtienen un peso notable al asegurarse el apoyo de las clases medias y acomodadas de la época. Destacar como en siglo XXI, sobre todo a partir de la crisis del 2008, vemos aparecer propuestas y tendencias que enlazan y recuperan conceptos de estos movimientos.

Una de estas tendencias reformistas, aparece con la reorganización de los cementerios suburbanos, que en la tradición anglosajona  ya tienen la estructura  y el aspecto de grandes parques y que con frecuencia están abiertos al uso continuado de la población.

Estos cementerios parques, antes que ciudad de los muertos, donde se cumple una función especializada, comienzan a ser objeto  de una cuidada planificación, aunque todavía desde una visión de paisajismo romántico. Interviniendo sobre ellos, en un esfuerzo intencionado de diseño y recursos, todavía sin transferirse a la práctica de la ordenación de la ciudad industrial, pero al menos,  si empiezan a constituir para ésta un modelo a seguir, aunque no un factor de reequilibrio urbano. Así, tenemos en 1831 el planeamiento del cementerio de Mount Auburn (Monte de los Castaños), en Cambridge, en las inmediaciones de Boston, con sus senderos ondulantes, sus pequeños lagos, sus grupos de árboles, bosques, horticultura, ornitología, etc… cuyo ejemplo será seguido muy pronto en otros centros urbanos, como son Nueva York, Chicago o Filadelfia.

De estas referencias y actuaciones nace el movimiento a favor de los parques urbanos, el “Park Movement”, hacia mediados del siglo XIX. Sin lugar a dudas siguiendo los ejemplos ingleses, que es el centro del conocimiento urbanístico anglosajón.. Me gustaría detenerme en dos personalidades  que contribuyeron con su esfuerzo teórico y práctico al cambio de la opinión pública en torno a estas cuestiones  y a los problemas  cada vez más graves surgidos de la congestión de los grandes centros urbanos, estos son Andrews Jackson Downing y Frederick Law Olmsted.

Downing nació en 1815 en Newburg (Nueva York) y falleció joven en 1852 en un accidente por la explosión de la caldera en un barco de vapor recorriendo el rio Hudson, más que un accidente, fue una de esas clásicas competiciones entre dos compañías rivales por llegar antes, la caldera del barco de vapor donde iba Downing se sobrecalentó y estalló. Fue paisajista, horticultor y escritor, destacado defensor del estilo neogótico y editor de la revista “El Horticultor”. Para muchos Downing es considerado como el padre de la arquitectura paisajista de Estados Unidos. En 1841 publica su primer libro “Un tratado sobre la teoría y práctica del paisajismo, adaptado a América del Norte”, el primer libro de este estilo publicado en Estados Unidos y tuvo gran éxito. Downing realizó un cambio radical de los diseños clásicos geométricos, planteando en lugar de grandes avenidas, parques individuales conectados mediante senderos curvilíneos y elementos de arbolado de diversas especies. Su objetivo siempre era formar parques que sirvieran de modelo y ejemplo del estilo natural de la jardinería de paisaje, creando espacios públicos de “árboles y arbustos”.

Por otra parte Downing tenía una gran fe en la arquitectura y en el diseño de casas, por el efecto que tenían en la moral de sus residentes y en el bienestar de todos los que tuvieran contacto con la casa. Creía que todos los estadounidenses  merecían tener un buen hogar. Diseñó tres tipos de casa: villas para los ricos, casas de campos para las personas y caseríos de trabajo para los agricultores. La casa se convertía así en el lugar de la educación moral, lo que daba sentido a la vida, lo que permitía  dignificar los valores de las clases medias. Las casas debían responder a las condiciones del lugar, a su paisaje, debiendo ser incorporada e integrada adecuadamente en su hábitat natural. La arquitectura debía ser una expresión de la belleza y ninguna utilidad debía  sacrificarse por la misma. La arquitectura y el paisaje eran bellas artes y así debían ser utilizadas. Popularizó los porches, que los entendía como un enlace con la naturaleza. Interactuar con la naturaleza tenía un gran efecto curativo y quería que todas las personas pudieran disfrutar de la naturaleza. En esta época, las personas se movían con más facilidad de la ciudad al campo, debido al avance de los nuevos medios de transporte.

Downing se confirmó como el primer gran teórico y proyectista del paisaje, si bien su obra tiene una gran carga poética y de moral burguesa. Estaba convencido que partiendo de los parques urbanos la actuación pública se extendería  seguidamente  a las ciudades, estructurándolas y cambiándolas, dotándolas de equipamientos y de instituciones que cambiarían los modos de vida de la población. Un año antes de su muerte en accidente, Downing se encuentra trabajando en el “Mall de Washington”, que resuelve adaptando maneras y formas más orgánicas, cambiando las primeras ideas de Pierre L`Enfant ingeniero francés que había diseñado una Gran Avenida con marcado carácter geométrico, que Downing transformó en un plan de paisaje con cuatro parques recorridos por sectores curvilíneos, no obstante los avatares de este emblemático Nacional Mall sufrirán muchas vicisitudes  durante el medio siglo siguiente .

Mas importante, a mi forma de ver que Downing, es la figura de Olmsted, un personaje típico del progresismo intelectual americano de mediados del siglo XIX, ligado a las experiencias “fourieristas” y muy conocedor de las realizaciones que se venían haciendo al otro lado del Atlantico. Downing fue amigo y mentor de Olmsted y le propuso para trabajar en el Central Park. A la muerte de Downing, Olmsted junto a Calvert Vaux se presentaron en su honor al concurso de diseño del parque y lo ganaron en 1858. Olmsted y Vaux siguieron trabajando juntos hasta 1873 y muchos de los trabajos de Olmsted  están realizados en colaboración con Calvert Vaux. Olmsted fue conocedor de las grandes contradicciones y desigualdades  de la realidad americana, a través de muchos de los viajes que realizó por los Estados Unidos, con distintos encargos, en unos casos como periodista, viajo por el sur de Estados Unidos investigando la práctica de la esclavitud que consideró no solo moralmente odiosa, sino además cara  y económicamente ineficaz, en otros, como secretario ejecutivo de la Comisión Sanitaria ayudando a los heridos y enfermos de la Guerra Civil americana o como gerente de minas que le llevo a California. Desde el principio de su vida y más tarde con una solidez mayor, Olmsted deducirá sus propias convicciones  sobre la función social de la planificación urbana, el bienestar de las personas y la defensa de los territorios, comprometiéndose a lo largo de toda su vida y a todos los niveles, con sus ideas progresistas, en sus actuaciones profesionales y personales.

Olmsted nació en 1822 en Island (Nueva York) y falleció en 1903 en el Hospital Malean de demencia. Fue arquitecto, paisajista, periodista y botánico. Como proyectista diseñó muchos parques urbanos conocidos, entre ellos el Central Park y el Prospect Park ambos en Nueva York. Otros de sus proyectos fue el sistema de parques públicos y avenidas más viejo de los Estados Unidos: La reserva de las cataratas del Niagara, el Niagara Falls (Nueva York); el Parque Mont- Royal (Montreal); el Emerald Necklage (Boston); el Cherokee Park (Louisville); el Jakson Park, el Washington Park y el Midway Plaisance para la Woorld`s Coklumbian Exposition de Chicago de 1893, entre otros muchos. A modo de curiosidad diré que Olmsted encabezó el movimiento “Free Niagara” junto al artista Frederick Church, libertad para las cataratas del Niagara, para persuadir al estado de Nueva York a fin de comprar sus tierras que eran privadas,  con el objetivo de hacer una reserva natural, objetivo que llegó a ver cumplido.

La profesión periodística de Olmsted le permitió viajar a Europa en 1850, cuando apenas contaba 28 años, con el fin de tomar contacto directo con las nuevas tendencias que ya se manifestaban abiertamente en el mundo occidental europeo, especialmente en Londres. El año 1850 fue especialmente importante en Inglaterra, se encuentra en plena ebullición la Gran Feria Universal que está a punto de inaugurarse en el Hyde Park. Downing también, este mismo año, viajará a Londres aunque separadamente de Olmsted. Pensemos que Londres en esta época era una ciudad de la que resultaba imposible decir donde terminaba el cielo y donde empezaba la urbe. Londres había crecido a un ritmo del 20% por década, como si no obedeciera a ninguna ley usual de crecimiento. Hacia mediados de siglo, la población ascendía a dos millones y medio de habitantes. Este número habría bastado para poblar Paris, cinco Vienas  o todo el conjunto de las siguientes ocho grandes ciudades inglesas. Londres era el emblema del milagro económico del siglo XIX. Su riqueza provenía del puerto, el mayor y más activo del mundo y sus estaciones de ferrocarril “eran más vastas que las murallas de Babilonia…mas vastas que el templo de Éfeso” (John Ruskin), como decía Dikens “día y noche, las triunfantes locomotoras  rugían a distancia”. Legiones de inmigrantes sin cualificar acudían desde las zonas rurales para ganarse la vida como costureras, criados, carpinteros, peones o recaderos, o bien, si no había más remedio, como prostitutas, mendigos o pequeños delincuentes. La diferencia entre ricos y pobres era especialmente llamativa, porque las clases medias se habían trasladado a los barrios periféricos. Londres anunciaba el futuro de la sociedad, sus avances científicos y técnicos resonaron en la Exposición Universal de 1851 y alumbraban a todo el mundo occidental..

Olmsted aprovechó su viaje a Londres para visitar muchos de los jardines de la época, en particular se quedó impresionado  por el Birkenhead Park de Joseph Pastón. El Birkenhead Park lo diseñó Paston en 1843, por cierto que no tenia estudios de arquitectura se había dedicado a la jardinería y había construido invernaderos, en las proximidades de Liverpool. Para muchos historiadores, el Birkenhead Park, es considerado como el primer espacio realizado para uso y disfrute ciudadano y financiado con fondos públicos, para el conjunto de la población. Este parque se convirtió en un referente y su influencia fue muy significativa tanto en la concepción de los parques,  como en las futuras propuestas residenciales denominadas Ciudad-Jardín. Paston fue el autor del famoso y emblemático edificio de la Exposición Universal, denominado por la revista “Punch” como Palacio de Cristal, un edificio de hierro y cristal, a modo de una gran invernadero, en donde se expresaba la idea muy típica de los naturalistas  que no hay separación entre lo externo y lo interno, un matrimonio entre la belleza natural y la seguridad. Olmsted publicó posteriormente, en recuerdo de este viaje, “Paseos y conversaciones de un agricultor americano en Inglaterra”, en 1852.

La promulgación en 1851  de una Park Act  que autoriza la adquisición de una amplia zona de Manhattan  para la creación del Central Park,  permite dotar de cohesión y consistencia programática al Park Movement, al permitir clarificar sus objetivos y vincularlos a grupos e intereses más amplios. Esta circunstancia hace que el movimiento a favor de los parques urbanos se de difunda por los Estados de la Unión y las mayores ciudades norteamericanas, desarrollándose todo un conjunto de grandes parques: Washington, Chicago, Detroit, Cincinnati, Buffalo y San Francisco entre otras, se apuntan a este movimiento, así como otras ciudades menores e impulsan los denominados Campus Universitarios, entre otros los de Berkeley y Harvard.

El parque deja de entenderse como una mera evasión romántica o poética aislada, ni tampoco juega un papel solamente de contraposición  sin conexiones con las ciudades, dando esa imagen de ser el reverso de la ciudad congestionada, industrial o mercantil. El Park Movement impulsa y mantiene que los parques, los espacios naturales, la naturaleza, debe entrar en la ciudad, como elementos estructurales, orgánicos y de planificación de las mismas, orientando los usos, iniciativas e intereses de los particulares. El Park Movement, tampoco entiende esta iniciativa como un componente de la expansión de las ciudades, como ocurrió en Inglaterra, sino que solicita que tenga responsabilidad en la planificación urbana. El parque urbano en este movimiento no es solo un dispositivo ideológico, sino también técnico en la ordenación y reforma de la ciudad. Junto con los parques, los park-ways (caminos o senderos verdes) son también considerados elementos ordenadores del desarrollo urbano, es decir, se apuesta por crear sistemas continuos, a modo de mallas libres de zonas verdes, enlazadas mediante conexiones lineales (avenidas o paseos que siguen los cursos fluviales…). El Park Movement convierte la cuadricula uniforme interior en un telar de enlaces verdes o libres.

A su vez el tema de los parques, a nivel de escala urbana y territorial,  permitió:

Por unas parte, revalorizar  los asentamientos urbanos, mediante la organización de la residencia en modelos de barrios suburbanos extensivos, que hasta ahora habían sido excluidos del control público. A este respecto Olmsted y Vaux realizan en 1869 uno de los primeros suburbios residenciales de iniciativa empresarial Riverside, Illinois,  en las inmediaciones de Chicago. La congestión de las ciudades  y el uso del suelo cada vez mas intensivo y la especulación correspondiente que ello conlleva, permite que en los años posteriores se urbanicen decenas y decenas de hectáreas con barrios residenciales, usando modelos naturalistas orgánicos de este tipo, desgraciadamente bastante uniformes poco creativos. El suburbio de tipo naturalista, se convierte en estos años posteriores,  en una de las opciones preferidas por las clases más acomodadas.

Por otra, a escala territorial, la necesaria coordinación entre las distintas administraciones locales que surge del uso intensivo del territorio y la urbanización acelerada del los hinterlands, cada vez más independientes de la centralizad tradicional, vinculada sobre todo a las infraestructuras de movilidad, impulsa la creación de instituciones metropolitanas.

En esta misma escala se encuentran, la formulación de los grandes parques naturales protegidos debido al esfuerzo ideológico, político y social del Par Movement, movimiento de defensa a favor de la conservación y  protección de los recursos naturales (parque nacionales) La consolidación del Park Movement, tiene lugar en 1864,  con la cesión al Estado de California del Yosemite Valley y el Mariposa Big Tree Grove y la constitución de la comisión  para el estudio y formulación  de propuestas de organización y gestión  del área territorial  del Estado de California . Entre sus miembros se encontrara Olmsted. El documento que desarrolla esta comisión, será unos de los documentos más importantes del movimiento conservador, porque en él se afirma el principio de la apropiación pública del patrimonio nacional y su mantenimiento.. Se afectan al dominio público vastas extensiones de territorio para formar parques naturales debidamente organizados y protegidos. Los efectos destructores de la civilización dominante en la época  y el mal uso del territorio ponen de relieve  los fuertes daños causados a la geografía de los Estados Unidos por la rápida colonización de sus tierras. Otra de las fecha que se usan  para considerar el gran éxito e impulso de la formación de los parques naturales  corresponde a la expedición exploratoria  organizada en 1870 en el área de Yellowstone. Otros muchos parque surgirán al amparo  de este precedente, gracias al estimulo de Olmsted.

Tampoco deberíamos olvidarnos de los lazos que tuvieron el Park Movement  con la aparición de algunas experiencias como la que tienen que ver con el movimiento de la City Beautiful.

 

Vicente Seguí Pérez

Economista – Urbanista

Director del Laboratorio de Producción de Herramientas para la Vida (LPH)

Miembro de la  Red de Cooperación Profesional por un Nuevo Urbanismo

Escribe en el Blog “Territorios (Nuestros)” agorademalaga.blogspot.es

Comparte