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Para todos aquellos ciudadanos que hemos nacido en Murcia después de la época desarrollista española de los años 50-60, la conciencia ambiental y paisajística relacionada con el río Segura a su paso por la capital siempre ha estado asociada a un alto nivel de contaminación, malos olores y un paisaje degradado. Casi todos tuvimos una niñez en la que al pasar en las proximidades del río, era casi inevitable el chiste o la burla acerca de la calidad de las aguas del Segura.

La falta de conciencia ambiental de la época hizo proliferar los vertidos incontrolados de las industrias cercanas situadas aguas arriba del centro urbano que, además de contribuir al desarrollo de la economía local,  fueron hipotecando el paisaje natural que caracterizaba la ciudad.

Desde una perspectiva ambiental, el cauce llegó a representar hasta hace relativamente poco tiempo una frontera mental poco menos que infranqueable que hacía del río y su entorno próximo un lugar menospreciado y olvidado que no era disfrutado por los residentes. En el ideario colectivo estaba extendida una visión que hacía muy difícil el acercamiento y la conexión del cauce con el resto de elementos que constituían el paisaje urbano de la ciudad.

Por otra parte, si nos remontamos al origen y fundación de la ciudad de Murcia, comprobamos que los primeros asentamientos, ciudad amurallada, ensanches, etc. se establecieron en la proximidad del río pero siempre en la margen izquierda, consolidándose, durante gran parte de la historia de la capital, el centro de la ciudad al norte del río Segura. Tuvieron que pasar muchos años para que el núcleo urbano fuese considerado como una unidad completa constituida por los barrios que quedaban a uno y otro lado del río. Esta circunstancia histórico-topográfica ha tenido sus consecuencias desde una perspectiva urbana en la ciudad actual. Un elemento topográfico natural, como ha ocurrido en multitud de lugares, ha constituido en mayor o menor medida una barrera para el crecimiento de los asentamientos humanos.

El río dividía el centro de la ciudad de Murcia en dos zonas, que de alguna manera permanecían inconexas. En la margen izquierda o norte quedaban las principales áreas comerciales y barrios, convirtiéndose los barrios situados en la margen derecha en lugares de segunda categoría que funcionaban de manera casi independiente del resto.

Se fueron acumulando a lo largo de los años estas dos circunstancias,  ambientales y topográficas, de manera que fue construyéndose una conciencia urbana en el centro de Murcia que rara vez daba valor a todo aquello que ocurría dentro del entorno del río Segura o incluso en la margen izquierda, al otro lado “en la otra parte de la ciudad”. La idea de barrera, si bien más mental que real, convivía con los ciudadanos y hacia que el entorno del río fuese concebido como un vacio en lugar de como una oportunidad.

Esta conciencia de borde y paisaje degradado que antes describíamos, de una manera u otra, ha dejado parte de su herencia  incluso en la ciudad de nuestros días debido al peso de los años y especialmente de las creencias populares. La iniciativa por parte de las instituciones implicadas en la conservación del cauce siempre ha sido controvertida y nunca ha gozado de la decisión que es necesaria para una tarea como es el mantenimiento de los entornos naturales. Muchos vimos como el club de piragüismo situado en el centro de Murcia a orillas del río padecía los efectos de esta situación.

Sí es cierto que la intención de recuperar un valor paisajístico e identitario tan potente como es el río Segura a su paso por el centro de Murcia siempre ha existido, aunque de una manera fragmentaria y discontinua. La adecuación de la mota, la rehabilitación del espacio de los Molinos del Río, la restauración del Puente de Hierro, etc., apuntan desde hace años en una dirección que consideramos fundamental para la ciudad de Murcia.

Existen diferentes colectivos interesados en la recuperación ambiental del río Segura a su paso por la capital, vecinales, institucionales, deportivos, etc. pero como decíamos antes, se percibe que el esfuerzo es fragmentario y no esta arropado por la conciencia colectiva de los ciudadanos, que aun no es capaz de liberarse completamente de la carga de todos estos años y entender el entorno del río como un paisaje público necesario y propio de nuestra ciudad.

En este contexto de reconocible pero injustificada devaluación paisajística y urbana que aún puede percibirse en Murcia entorno al río Segura a su paso por la ciudad surgió la iniciativa de realizar una acción atractiva que incentivará en la ciudad el cambio de conciencia frente a un paisaje que, objetivamente, posee suficientes valores para convertirse en un referente del centro urbano. El espacio y el paisaje público tiene la virtud de poder albergar tanto actuaciones materiales como acciones temporales que pongan de manifiesto el concepto de ciudad entendiendo ésta como un lugar de acción y relación.

Con estas condiciones de contorno y apoyados en la experiencia, tanto personal como profesional, metamorfismo office y el Laboratorio para la Experiencia del Turismo Sostenible diseñaron una estrategia con el único objetivo de despertar o recuperar una manera de mirar el río Segura desde la ciudad de Murcia que durante muchos años ha estado distorsionada. Entendíamos que debía ser una acción lúdica, divertida, novedosa, y por supuesto, sorprendente. Murcia Urban SUP. Probablemente fue  la primera vez que un surfista remaba en un tramo urbano de río en España.

¿Por qué elegir Stand Up Paddle (SUP) para la acción urbana? Entendemos que el valor de lo nuevo, lo sorprendente e incluso lo inédito eran aspectos fundamentales para provocar una reacción positiva en la conciencia social. El Stand Up Paddle lleva pocos años introduciéndose en España, y por ello despierta muchas miradas e intereses. Al mismo tiempo sorprende la extraordinaria sencillez, remar de pie en una tabla que desliza sobre el agua, lo que hace que atraiga a una gran cantidad de público a interesarse por practicarlo. En último lugar, la situación del surfista sobre la tabla podríamos calificarla de inédita, como caminando sobre el agua. Todo esto, unido al hecho de descontextualizar al surfista de su medio habitual, hizo que el SUP y su estética resultaran ideales. Solo necesitábamos actividad y agua, la única diferencia es que ésta no era salada.

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Es un deporte que en su origen era usado como medio de transporte para el descubrimiento y la exploración de lugares inaccesibles para otro tipo de embarcaciones de mayores dimisiones y calado,  además la posición erguida permitía  una mejor perspectiva visual que la piragua. Por otra parte garantizaba un acercamiento al paisaje natural de forma respetuosa, valores esenciales que debe asumir la sociedad contemporánea.

También nos pareció importante, y como muchos ciudadanos de Murcia recuerdan, introducir de nuevo el remo (paddle), que  durante mucho tiempo estuvo asociado al cauce del río Segura a su paso por la ciudad, de manera que confiábamos en la sutileza de esa conexión con los recuerdos de la población murciana.

Como organizadores y catalizadores de la acción urbana entendemos que la reacción de todos los agentes implicados en cada una de las fases de la organización fue un éxito, y el objetivo de concienciar sobre la importancia de mantener vivo el paisaje y el espacio urbano del río en el centro de Murcia llegó con entusiasmo a todos. La prueba formó parte del circuito nacional de Paddle en la modalidad de race, y congregó a un notable número de regatistas y gente del sector que, al igual que el público asistente, comprendieron la importancia de una acción como esta.

El público, en su mayoría no especializado ni conocedor de los deportes de deslizamiento como el SUP, rápidamente comprendió el objetivo de la acción yendo más allá del deporte en sí. No vieron una regata de SUP, sino un acontecimiento público asequible a todos en un entorno natural que se encuentra a 15 minutos caminando desde casi cualquier punto del centro de la ciudad. El río Segura y la ciudad de Murcia tienen potencial suficiente para relacionarse y construir un paisaje urbano de elevada calidad ambiental y poder ser usado por todos los ciudadanos. Así lo entendieron todos los que allí estuvieron.

El apoyo de los ciudadanos independientemente de su relación con el deporte, el Ayuntamiento de Murcia y la Confederación Hidrográfica del Segura, que en todo momento creyeron en la iniciativa, y el cariño y energía demostrado por todos los implicados son la mejor muestra de que la construcción de la ciudad, el paisaje, y el espacio urbano son esenciales como soporte físico para la sociedad.

 

Jesús Galera Mompeán, arquitecto.

Metamorfismo Office (www.metamorfismo.com)

Óscar Alcaraz Perona, consultor medioambiental.

Laboratorio para la Experiencia del Turismo Sostenible (LETS) (www.letsturismo.es)

Vídeo de la acción